
Mi postre favorito. Cuando lo probéis me lo reconoceréis… es de las tartas más ricas que habréis degustado nunca. En esta ocasión, aprovechando que está con nosotros mi madre pasando unos días, nos hemos pasado ella y yo toda la tarde preparando esta delicia, ya me diréis cómo está.
Ingredientes:
Manzanas de reineta.
Mermelada de albaricoque.
Vainilla.
Harina.
Mantequilla.
Huevos.
Azúcar.
Leche entera.
Sal.
Maicena.
Elaboración:
Preparar la base y laterales de la tarta amasando: 200 gr. de harina, 100 gr. de mantequilla, 50 gr. de azúcar y una pizca de sal.
Extender la masa sobre un molde desmontable o abierto para tartas, previamente untado de mantequilla. Reservar.
Por otro lado, preparar el relleno, que en este caso se trata de crema pastelera.
Para ello, en un recipiente, echar ½ l. de leche entera, 3 yemas de huevo, 4 cucharadas llenas de azúcar, 50 gr. de mantequilla, 1 cucharada colmada de maicena y una pizca de vainilla. Ponerlo al fuego (a temperatura media) y moverlo continuamente hasta que espese.
Incorporar la crema al molde con la base y laterales de la tarta que habíamos hecho previamente. Reservar.
Cortar las manzanas (ya peladas) en 4 trozos y cada trozo a su vez en láminas, cuanto más finas mejor. Extenderlas sobre la crema formando una flor (véase la foto).
Precalentar el horno y cuando esté caliente, se introduce la tarta a una temperatura de 200º durante 1 hora aproximadamente.
Cuando ya esté horneada, se unta su superficie con un jarabe de albaricoque (preparado con la mermelada de albaricoque, sin grumos, medio vaso de agua y una cucharada de azúcar).
Esta tarta está mejor de un día para otro.